miércoles, 2 de septiembre de 2015

UN AÑO

Hay quien hace balance en diciembre, en año nuevo o en el cumpleaños. Yo lo hago cuando me apetece, y hoy me apetecía hacerlo.

Hoy hace un año de esta noticia.

Ya ha pasado un año. Ella está bien, lo peor ha pasado, aunque sigue peleando. Esta enfermedad es dura, y la recuperación es larga.

En este año hemos visto como se enfrentaba con esa alegría que la caracteriza a todas las pruebas y los tratamientos.

Este año he visto aumentada mi familia, la de sangre y la otra. Ha nacido mi sobrino A. Pero también mis sobrinos postizos, la rubia, Evaristo, mi morenita y la pelirroja, y otra que viene en camino.

Hemos visto como el alzheimer iba pudiendo con mi abuela y con todos los que le rodeamos.

Hemos estado a punto de perder a mi cuñada, y mi gordito quedarse sin su mamá. Pero ella ha resultado ser mucho más fuerte de lo que pensábamos, y aunque aún queda mucho, pelea como una leona.

He cumplido con varios retos, entre ellos, mantener una rutina con el deporte, conseguir correr la distancia que me había propuesto, y vencer a mis miedos iniciándome en el buceo y haciendo un viaje en coche sola de bastantes kms. También he empezado a llevar una alimentación vegetariana.

La lucha por ser papás ha tenido sus luces y sus sombras. Hoy ganan las sombras...

Hemos iniciado un nuevo proyecto y hemos descartado otros.

El año, en resumen, no ha sido bueno. La verdad, ha sido muy duro. Pero como siempre en momentos duros, ha servido para ver quién está y quién no, con quién contar y con quién no. Y nos ha unido como pareja, como familia y me ha hecho ver lo que valen algunas personas por las que no hubiera dado un duro. También ha habido decepciones. Esto, supongo, viene en el pack.

Así que ahora toca enfrentarse al final de verano, esperando que la vida nos de un respiro, y que al menos si no hay grandes alegrías, no hayan más sustos.


lunes, 31 de agosto de 2015

LAS RECAIDAS...

Con toda la fuerza que yo traía, y un mes sin escribir!

Agosto ha sido un mes movidito. Ha sido un mes con mucho trabajo. Aprovechando los días que hacía bueno para escaparme un ratito a la playa, y los que no hacía tan bueno, para salir a correr o esas cosas que quedaban pendientes.

Llegué a agosto con mucha fuerza, con muchas ganas y con muchas ilusiones. Pero poco a poco, la fuerza fue desapareciendo y las ilusiones desinflándose.

Tengo que hacer cada día un esfuerzo para recordar cómo había llegado a ese estado de paz y tranquilidad.

Llevaba unos meses en terapia psicológica (en agosto me dieron vacaciones). Y es algo que me ha ayudado mucho, y que debería haber ido antes. De hecho, la psicóloga flipaba de que hubiera pasado todos los tratamientos sin un apoyo psicológico. Apoyo, que por cierto, en ninguna clínica nos ofrecieron.

En un momento bueno, llegó a mis manos un libro del que os hablaré más adelante. Ese libro me ayudó a mirar la vida de otra manera, y me hizo valorar todas esas cosas buenas que tengo en mi vida.

Y aprendiendo a valorar, valoré la situación por la que está pasando mi cuñada, que arrastra a toda la familia. Y me digo a mi misma que estoy sana, estoy fuerte. Si ella saca fuerzas, no sabemos de dónde, yo las puedo sacar.

Y las saqué.

Pero a veces, muchas veces ya, una cosa es lo que yo me proponga, y otra cosa es lo que la vida quiere ofrecerme. Y vaya, pues que el regalo que me hizo en agosto no ha sido muy bueno.

Así que como digo, me he ido desinflando. Porque ha llegado un momento en que hay que tomar decisiones, decisiones que pueden cambiar el resto de mi vida, de la de marido y en cierto modo, de la gente que nos rodea. Decisiones difíciles, muy difíciles.

Y tengo miedo a que llegue el momento en el que tenga que decidir, tengamos que decidir. Y tengo miedo a decidir y arrepentirme. Y tengo miedo a decidir, y que la decisión no sea la correcta, y luego ya no hay marcha atrás. Y tengo miedo a no poder decidir.

Así que estoy negociando con mi miedo, para que se vaya unos días de vacaciones, que me deje respirar.

Seguiré informando...

miércoles, 29 de julio de 2015

APRENDIZAJES DE VIDA





Hoy vengo a desmentir una de las grandes mentiras de la sociedad. No, no hablo de los Reyes Magos, ni del ratoncito Pérez.
Para mi, una de las grandes mentiras que nos graban a fuego desde que somos pequeños, es que con esfuerzo consigues lo que quieres.

Pues no. Esto no es así.
Y no quiero decir que no haya que esforzarse y enseñar a los pequeños a hacerlo.
Que es cierto que hay que ganarse las cosas. Que si queremos y deseamos con todas nuestras fuerzas ese juguete tan requete chulísimo (y tan carísimo, aunque de pequeños no somos conscientes de eso), hay que portarse bien, hacer los deberes y cumplir con las tareas según la edad de cada uno.

Cuando vamos siendo más mayorcitos, es cierto que si queremos tener buenos resultados académicos, hay que estudiar. Unos más y otros menos, según la capacidad con la que nos haya dotado la naturaleza.
Aunque esto no significa que vayamos a encontrar un buen trabajo. Porque tener un buen expediente académico y hablar tres idiomas, no significa que vayamos a conseguirlo. Que tendremos más posibilidades, sí. Pero ya sabemos que el que tiene padrinos se bautiza. Y en muchas ocasiones, más vale un buen enchufe que un montón de matrículas de honor.

Y que sí, que hay muchas cosas que el resultado depende de nuestro esfuerzo.
Pero también es verdad, que cuanto menos dependa de nosotros y más del azar, la naturaleza o la biología, por mucho que nos esforcemos, no hay garantía de buen resultado.

Puede parecer que sea una entrada de bajón, reivindicativa o de queja. Pero nada más lejos de la realidad.

Me ha costado mucho pero he conseguido asumir, que hay cosas que no dependen de mi. Que por mucho que me esfuerce, no está en mis manos.

Así que junto con el aprendizaje del esfuerzo, debería ir el de la capacidad de asumir las derrotas, de gestionar la frustración. Que hay es donde falla la educación.
Todos hemos leído o escuchado alguna vez eso de seguir nuestros sueños, luchar por ellos, visualizarlos, pelear, esforzarse...
Pero nadie nos cuenta qué ocurre, cuando no lo conseguimos. Porque hay sueños que se cumplen y otros que no. Y esto es así.
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Así que a veces, hay que parar y respirar. Y ver que quizá no lo he conseguido. Pero hay muchas cosas que tengo, que también me han costado mucho esfuerzo y no desmerecen mi atención.

Y ahora sí, después de muchos años de lucha, puedo dormir con la tranquilidad, de que aunque el resultado esperado no llegue, he hecho todo lo que estaba en  mi mano para conseguirlo.

Seguiré informando...

viernes, 24 de julio de 2015

ELLAS SON ASÍ...




A es luchadora, terca y fuerte. Es todo cariño, un encanto, un ángel venido a la tierra. Para ella no hay límites, se bebe la vida a sorbos y la disfruta a cada rato. Es imparable! A ella no se le pone nada por delante. Se lanzó a la aventura de la maternidad en solitario, por lo que contará siempre con toda mi admiración. Es dulce, soñadora, independiente y positiva. Ella es así.

L es la sabiduría personificada. Siempre tiene la palabra adecuada, sin tapujos, sin filtros. Con una eterna sonrisa y risa fácil. Un acento que enamora. Es una madre  increiblemente paciente y amorosa. Dice que no sabe de sentimientos, pero a veces no hace falta decirlo para sentirlo. Ella es aventurera, inquieta, y super sociable. Ella es así.

M es pura imaginación y creatividad. El mundo debería de tener más personas como ella. Se implica de tal manera, que hace suyos los problemas de los demás. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho y una sensibilidad que alcanza hasta la más mínima cosa. Se hace preguntas que el resto de humanos jamás nos plantearíamos, y tiene un humor surrealista y auténtico. Excéntrica, loca y original. Ella es así.

M es generosa, cariñosa y empática. Es una luchadora, tira con carros y carretas, y aunque ella a veces no se de cuenta, sale vencedora en la mayoría de las ocasiones. Cargada de una infinita paciencia y de un amor incondicional. Rodeada de historias, va creando la suya propia y acompañando a crear otras. Si algo cree, ese algo será. Una madre con mayúsculas. Ella es así.

V es un cielo, dulce y cariñosa. Detrás de su aparente fragilidad, se descubre una mujer fuerte y peleona. Siempre, hasta en sus momentos más duros, tiene una palabra de cariño y de aliento. Con ella, no hay distancias, siempre se le siente cerca. Es inteligente, con una memoria increible, y una sensibilidad muy especial. Ella lo deja todo por los demás. Y daría la vida por sus pequeñas. Ella es así.

Habría más, pero hoy va por ellas, por mis supernenas.
No se pueden hacer una idea de la gran ayuda que significan para mi . Encontrando un rato de sus ajetreadas vidas, para escucharme, animarme, apoyarme, llorar conmigo o prepararme una gynkana. Mi vida ya no tiene sentido sin ellas. Que formamos un equipo está claro. Lo que no sé si tienen tan claro todo lo que les agradezco que estén ahí.
Y como no tengo otra forma de hacerlo, me apetecía darles este pequeño homenaje. Así, en público.
Que todo el mundo se entere de las sorpresas que nos puede deparar la vida virtual, y lo increible que puede llegar a ser la amistad.

Nenas SUS QUIEROOOOOOOOO!!!!!!!

Seguiré informando...

martes, 21 de julio de 2015

L'ADOPTION - ULTIMAS NOVEDADES

Leí hace poco, no recuerdo dónde, a una chica que decía que los tratamientos de fertilidad le parecían una tortura, que había sufrido mucho, y que la espera de adopción la estaba disfrutando.

Pues ojalá yo pudiera decir lo mismo. La espera es larguísima, en ocasiones desesperante. Y además, nos encontramos con trabas y problemas, que no permiten que consigamos relajarnos y disfrutar.

Estos últimos meses ha habido movimiento.
No sé si os hablé del número que teníamos asignado, y que cada mes, mirábamos a ver si había bajado o se había estancado.
Cuando obtuvimos las claves para conectarnos a la web de la AFA (Agencia Francesa de Adopción), estábamos en 189. Mes a mes, iba bajando, despacio, mucho más despacio de lo que nos gustaría. Pero por suerte, ningún mes se estancó. Siempre bajó aunque fuera lento.

Nos habían informado que en cuanto llegáramos al 50, aproximadamente, habría noticias. Y si llegábamos al 30 y no nos habían contactado, nos pusiéramos nosotros en contacto con ellos.

El pasado mes de abril, bajamos de 100. Para nosotros ya fue motivo de celebración! Sí, celebramos cada avance, porque ya vendrán los tropiezos a ponernos los pies en el suelo.

Pues bien, al llegar a 92, de repente empieza el movimiento. Recibimos un mail, una llamada y desparece el número, ya hemos pasado una etapa.

Después de una larga conversación telefónica, nos informan que ya tenemos región asignada! Tchelyabinsk!! Otra vez a celebrar.

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                                                Por allí cayó un meteórito el año pasado.

Y ya tenemos algo más concretado, además de una cita para unas jornadas para adoptantes en Rusia, en junio en París.

Para estos encuentros, tenemos que preparar algunos documentos. Estamos emocionados, ilusionados. Siempre quisimos volver a París, y qué mejor motivo que este!

Pasamos dos días en París de reunión en reunión. Nos hablan psicólogos, asistentes sociales, médicos, padres adoptantes, de la espera, los viajes, el antes, el durante, el después. Nos muestran pros y contras, problemas que puedan surgir, y como enfrentarlos.
Pero sobre todo, nos animan un montón. Sentimos a gente muy empática, que hacen su trabajo con gusto, sabiendo lo que tienen entre manos, apoyando, respetando,entendiendo los miedos y animando.

Y volvemos de París con mucha fuerza, y con un montón de deberes que hacer, papeles, fotos...
También nos dan el contacto de nuestra coordinadora en Rusia. Una chica que estará para ayudarnos en el proceso, y que hace de intermediario y de intérprete.

Le mandamos un mail para presentarnos, nos responde rápido y parece también simpática.

Y entonces, surge un nuevo problema. Somos españoles.
A pesar de llevar media vida viviendo en Francia, de tener todos nuestros documentos respecto de la residencia en regla, pagar impuestos, etc., nunca se nos había ocurrido solicitar la nacionalidad.
Y ahí es donde surgen las dudas. Porque en principio no habría problema para seguir con la preparación del dossier y llegar a la asignación. Incluso ir a conocer al peque. Pero, a la hora del juicio, el juez podría dictar una sentencia desfavorable.
Hay dudas de en qué consulado o embajada inscribiríamos al pequeño, y sobre todo, les preocupa que por alguna razón (bastante improbable para nosotros) volviéramos a España, y el niño no tuviera el seguimiento necesario, y obligatorio hasta los 18 años.

Mientras esperamos que nuestra coordinadora plantee nuestra situación en el ministerio, el juez que lleva las adopciones en la zona muere. Hasta agosto no se incorpora la sustituta.
Desde París siguen de cerca nuestro caso, y en ningún momento nos han dejado de lado.
Y siguiendo su consejo, pues hemos empezado los trámites para solicitar la nacionalidad francesa.

Esto nos va a llevar algo más de tiempo.
Han sido días de muchos altibajos, de desesperación, lágrimas, ganas de dejarlo todo, volver a plantearnos la ovo, y sensación de no poder más, de no tener más fuerzas, de estar agotados.

Sin embargo, una vez más, hemos conseguido dar la vuelta a la tortilla, nos hemos agarrado fuerte y hemos seguido caminando.

Las otras opciones son, esperar a juicio y arriesgarnos a que el juez diga que no nos da el niño, o iniciar trámites en otro país, lo que sería volver a empezar de cero.
Así que de momento quedan descartadas.

Y bueno, nos hemos encontrado en pleno verano, así que conseguir papeles es difícil. Muy difícil. Y además, el examen de conocimientos de la lengua francesa, que tenemos que pasar para la nacionalidad, no será hasta septiembre.

Así que, mientras esperamos noticias de Rusia, seguimos con más papeleo, sin prisa pero sin pausa. Disfrutando del estupendo verano que está haciendo por aquí. Y rezando para que todo se vaya resolviendo con rapidez y en positivo.

Seguiré informando.

jueves, 16 de julio de 2015

VOLVIENDO...

Hola! Hay alguien ahí?

La verdad que no sé ni por dónde empezar.

Antes de nada, pedir disculpas por mi desaparición. Me largué a la francesa, nunca mejor dicho. Y aunque no era mi intención, me vi superada por las circunstancias, y no supe hacerlo de otra manera.
Debo aclarar que, durante este tiempo, el blog ha estado completamente cerrado. No he escrito nada, ni tenía ningún invitado. Se cerró, necesitaba desaparecer y así lo hice.

Aprovecho para dar las gracias a todas las personas que me habéis buscado o lo habéis intentado. A los mensajes, mails, guasaps... Sin juzgar, sin preguntar, solo enviando ánimos y respetando mis silencios.
Gracias a todas las que, de una manera u otra, habéis estado ahí.

Y sobre todo, muchísimas gracias a ellas, a las Supernenas. Sin ellas nada sería igual. Todo lo que pueda decir se quedaría corto, pero doy gracias cada día a la vida por ponerlas en mi camino.
Os quiero nenas!

Y aunque por aquí no se deja a caer, gracias a marido por estar, por agarrarme y ayudarme a levantar. Por seguir a mi lado, a pesar de todo.

Y nada, que he vuelto. Con fuerzas renovadas y con mil historias que contar.

Con vuestro permiso, por aquí me quedo.

Seguiré informando...

miércoles, 8 de abril de 2015

DOS MESES

Hoy A cumple dos meses. A. es mi sobrino.
A. vino a este mundo una semana antes de lo previsto.
Y nació el 8 de febrero, pequeño, calvito y sano.
Nació tan solo un día después de mi cumpleaños. Este año yo no tenía ganas de celebrar, y A. colaboró sin saberlo, en un nuevo enfrentamiento entre el tiempo y la infertilidad.
A. no fue un bebé buscado aunque sí deseado. Y llegó a un hogar que deseaba darle una familia. Esa que ni su padre, ni su madre, por diferentes circunstancias, pudieron tener.

A. nació el 8 de febrero. Fuimos marido y yo al hospital el día siguiente a conocerlo. Y salimos con el corazón apretado y lágrimas en los ojos. 
Su madre no nos dejó tocarlo. Su padre nos miró con cara de pena. Esa cara que pone la gente que es feliz, pero saben que tú no puedes serlo. Esa cara.
Salimos de allí pensando que no podríamos disfrutar de él todo lo que nos gustaría.

Pero la vida es injusta, y no solo con nosotros.
A. nació el 8 de febrero y el 18 su madre fue llevada de urgencias al hospital. Todavía no ha vuelto a casa. Y lo que queda.

Aquel día A. tuvo que aprender a tomar biberón, a conocer otros brazos y escuchar otras nanas.

Desde entonces, no hay día que no veamos a A. Ironías de la vida. Lo cogemos, lo achuchamos. Nos ha tocado pasar noches, darle bibes y cambiar pañales.

Hoy A. cumple dos meses y es un niño sano y feliz.
El sigue creciendo sin su madre.
Nosotros volvemos a casa cada día con los brazos vacíos.
Nuestra casa parece cada día más grande.
La vida parece cada día más injusta.

Seguiré informando.