Llevo en el paro desde marzo.
Solicité la baja voluntaria de un trabajo que me estaba quitando la vida.
He necesitado un tiempo para limpiar, y en cuanto he retomado las fuerzas, he iniciado la búsqueda de un nuevo empleo.
En todo este tiempo, he tenido solo tres entrevistas.
La primera, era para regentar una panadería-pastelería. El trabajo me atraía, no veía un impedimento tener que hacerse autónoma (ya lo he sido anteriormente), si además, te dejaban el negocio listo para abrir la puerta y empezar a trabajar.
Entonces, es cuando viene la letra pequeña. Había que hacer cargo de la obra, lo que supondría unos 10,000 euros que la empresa financiaba amablemente.
La panadería sigue cerrada.
La segunda, era para un trabajo de administrativo. Acudí a la cita, y me encuentro con un montón de gente esperando para lo mismo que yo, con un tipo descarado y prepotente diciendo chorradas, y con un trabajo que repentinamente, se había convertido en comercial de energía a comisión.
No entré ni a la entrevista.
Y la tercera, era para un tienda de ropa. La primera entrevista con el que podría ser mi jefe fue bien. Se notaba que le había causado buena impresión, me contó en qué consistía el trabajo, qué marcas trabajaban, etc.
Me dice que le gusta mi perfil y que si estaría interesada en ser encargada.
Cuando le pregunto condiciones, me dice que él no lleva esos temas, que le dirá a la chica de administración que me envíe un mail.
A los dos días, me llama para informarme que cuentan conmigo y que me volvería a llamar cuando supiera qué día empezamos. Todavía no he recibido un mail.
Me llama la semana pasada, que se retrasa la cosa, pero que siguen contando conmigo. Sigo sin saber condiciones.
Recibo otra llamada este lunes, que parece que la cosa va en marcha, que quedamos el martes, para conocer a mi compañera y para solventar dudas. Nada de las condiciones.
Estamos a martes, mi compañera es maja, de mi edad. Nos tomamos un café. El habla, habla y habla... de lo que quiere, lo que necesita, las exigencias, el mercado, las prendas.... Que nos llamará la de administración por la tarde para pedirnos la documentación. Cuando nos tocaba a nosotras preguntar, recibe una llamada de teléfono y sale pitando.
Por la tarde me llama la de administración, le pregunto condiciones. Que ella no lo sabe (¿?), que habla con la gestoría, pero que por las horas que son ya no estarán, y que al día siguiente a primera hora, sin falta me lo manda por mail.
Estamos a miércoles. Hemos quedado en la tienda, para recepcionar mercancía, colocar y limpiar. Estamos sin contrato, no he recibido el mail, y le volvemos a preguntar a nuestro futuro jefe. El insiste en que no sabe, que la de administración le dice que depende de lo que nos retengan... Le digo que nos diga el bruto y ya nos vale.
Esta conversación la tenemos dos veces en la mañana, porque la de administración sigue sin dar señales.
Cuando nos vamos, mi compañera y yo hablamos un momento. Hay muchas cosas que nos mosquean, pero sobre todo, tanto secretismo y tantas evasivas. Algo no huele bien.
Teníamos que ir hoy a terminar de limpiar y ordenar, ya las dos solas. Entonces, le digo que por la tarde volveré a hablar con la de administración, y que la tengo al corriente.
Por la tarde, mando un mensaje a la de administración, muy educadamente que mis padres lo han hecho muy bien, pero que necesito saber ya las condiciones, que el viernes empezamos a trabajar, y no tenemos contrato y no tenemos ni idea de cuál va a ser el sueldo, los pluses y condiciones en general.
Un poco más tarde, me llama el que iba a ser mi jefe. Palabras textuales: me ha sorprendido mucho tu mensaje, esto es que en todos estos días no has entendido absolutamente nada, estamos hablando de seriedad. No hace falta que vuelvas.
Sin tiempo a responder, porque me cuelga. Me quedo sorprendida, indignada, cabreada, pero sobre todo, liberada, porque las cosas que olían mal, han saltado antes de tiempo. Y no ha hecho falta mucho para ver su lado oscuro. Afortunadamente, antes de firmar nada.
Para cuando le voy a avisar a mi compañera, me llama ella diciendo que el tipejo este le ha llamado, que está indignado de tanta presión, pero que no se preocupe que el viernes tiene otra compañera.
Esta mañana, me ha mandado un mensaje para decirme que le ha mandado a la porra, que no le ha parecido nada bien esta forma de actuar y que es todo muy raro.
Le ha costado mucho tomar la decisión, porque su situación era complicada. Pero ha preferido eso a aguantar tonterías.
Con razón buscaban personas adultas, serias y responsables, y añadiría sumisas. Porque en principio, si alguien con 40 años busca un trabajo es porque realmente lo necesita. Y con eso juegan, con la necesidad de la gente para abusar de ellos.
Yo no soy muy protestona, y sobre todo, soy muy educada. No me había quejado de nada, simplemente, quería conocer mis condiciones, que creo que deberíamos de haberlas sabido mucho antes.
Lo triste, es que hay gente que lo aceptará, porque lo necesita, y así entramos en el juego, de los jetas contra los necesitados. Y cada vez los sueldos más bajos, y las condiciones más precarias.
Que yo sepa, la esclavitud fue abolida hace siglos.
Seguiré informando.