Estaba yo pensando, si contesto a los comentarios o hago otra entrada explicándolo todo bien.
Y así me he pasado la tarde, pensando, mientras hacía una cosa y otra.
Y me he decidido, os lo explico.
Pero que conste, que sois unas alumnas muy aplicadas, y casi todas habéis pillado a la primera a qué me refería.
Pues sí, abandono, me voy, me piro, lo dejo. Le he mandado al sheriff (osease, mi jefe), a tomar viento. Pero todo con educación, que para eso se esforzaron tanto mis padres en enseñármela.
No puedo decir que él se haya comportado igual, su primera reacción fue de flipe total, pero luego, se fue calentando, e hizo el intento de crear una discusión. En fin, no entré al trapo, ya para qué?
He estado aquí cinco años. En su momento, fue la gran alegría de mi vida, tener un contrato estable. Que no ha sido fijo, que por eso me voy.
Pero poco a poco, la cosa se ha ido fastidiando. Nunca he llegado a conectar del todo con el jefe. El va muy a lo suyo, y solo se acuerda de mi para pasarme marrones y echarme broncas, la mayoría, no merecidas. Que oye, si me las merezco callo y punto.
Y cada vez tenía menos ganas de venir, cada vez me costaba más levantarme por la mañana, y cada vez eran más tardes las que terminaba rendida, hundida y destrozada. Cada vez marido se preocupaba más. Porque claro, tampoco es que estemos montados en el dolar. Mi sueldo es una mierda, pero es dinero al fin y al cabo.
Pero sobre todas las cosas, está la salud. La física y la mental.
Así que después de darle muchas vueltas, y hablarlo muy mucho, decidimos que había que parar.
Y por qué ahora? pues porque se me acaba el contrato, así de sencillo. Si no, me hubiera ido antes. Pero hemos estado esperando, para poder tener al menos, derecho a paro.
Este último año ha sido especialmente durillo, y los últimos meses, he estado a punto de saltarle al cuello, o por la ventana, más de una vez.
A pesar de todo esto, han intentado que firmara mi baja voluntaria, pero, finalmente las cosas se han arreglado y todo va como estaba previsto.
Así, que si no hay ningún problema más, el próximo día 21, terminaré mi etapa en esta oficina. Tengo intentación de tomarme unos meses de tranquilidad, preparar mis asignaturas, hacer algún curso más que pueda encontrar interesante, dedicarme a mi, a mi vida, a mis blogs y a mi gente.
Y sí, he tenido que escuchar algún que otro "con la que está cayendo", frasecita que me toca
los huevos la moral. Y estaba harta del "no te quejes, que tienes trabajo". Y así nos va, que no nos quejamos.
Pero yo no aguantaba más. Y se acabó.
Y el que no arriesga no gana, y esta etapa de mi vida, ha llegado a su fin. Estoy deseando echar el cierre y tirar la llave, lejos, muy lejos.
Y a otra cosa, mariposa.
Seguiré informando.