lunes, 30 de mayo de 2011

4º DIA POST-TRANSFER

Ya he vuelto al trabajo. La verdad que lo llevo bastante bien, aunque solo han pasado cuatro días. Me quedan otros diez días de espera por delante.
Pensaba que nunca iba a llegar este momento y sí, ya estoy en beta espera.
Estoy bastante bien, tranquila y no me observo mucho los síntomas y esas cosas. Entiendo que de momento no puede haber ningún síntoma, solo hace cuatro días. Aunque mis peques ya llevaban cinco o seis fecundados antes de entrar en casita, el enganche, si se ha dado, ha sido hace cuatro dias.
Y como decía en general estoy bien. Tenía el recuerdo de la otra vez que entré al quirófano, para la punción y estaba hinchada y dolorida. No me movía porque no podía. Y estos días de reposo, había veces que se me olvidaba, que no recordaba por qué tenía que estar ahí quieta si no me dolía nada. Lo que hace el relax!
Intento llevar la vida más normal posible. Aunque a veces normalizo tanto que de repente me doy cuenta que quizá no tenía que haber hecho esto o lo otro. Cuando no va mi chico por detrás diciendo, ya hago yo, ya lo cojo yo, ya lo subo yo. Está bien, no me deja ni fregar! Pobrecito, a veces siento que lo exploto un poco!
Pero hay algún ratillo que me viene a la cabeza la idea de que tengo dos pequeñines bailando en mi útero, y que no sabemos si se han enganchado o no. Las primeras veinticuatro horas eran claves, según dijo el doctor. Entonces, si han decidido quedarse, ya han anidado. Y por más que haga o no haga, ahí se van a quedar.
Llevo toda la semana despertándome a las 4:45, minuto arriba, minuto abajo, curioso que siempre sea la misma hora. Supongo que algún coche arrancará a esa hora, o algún vecino dará un portazo, porque si no, no le encuentro la explicación.
Pero hoy me he despertado a las cinco y media, con un dolor de cabeza horrible. Esto era lo que más temía, el momento jaqueca, puesto que solo puedo tomar paracetamol. Y para mi, que no consigo ganar a la jaqueca ni con sobredosis de ibuprofeno, el paracetamol es como tomarte el vaso de agua sola, los efectos son nulos. Así que estoy medio atontada y con la visión nublada, espero que pase pronto.
Y seguimos manteniendo el secreto, aunque está siendo difícil. El sábado estuvimos comiendo en casa de mis padres y estaban mis hermanos y mi sobrina. Así que tuve que aguantarme las ganas y no cogerla en brazos. Pero me agaché y me abrazó y me llenó de besos, es que me la como!!
Creo que alguien se dio cuenta pero nadie dijo nada.
Lo que me preocupó fue el último comentario de mi padre. El ha descubierto embarazos antes de que las mismas chicas lo supieran o lo confesaran. Y antes de irme me dijo, que en un par de semanas hablábamos.
De qué? Y se echó a reir.
Yo estoy bastante serena y pienso que estamos al cincuenta por ciento de posibilidades. Pero mi chico está muy ilusionado. Y a veces me da miedo que se ilusione mucho, y que luego se pegue un buen disgusto. Hablamos como si ya estuviera el embarazo confirmado, de lo que nos queda por delante, de lo que haremos en verano, aunque yo siempre con cautela. Cada mañana me toca la tripita y saluda a sus " monitos". Sí, ahora los llama monitos porque ha leído que las pastillas de progesterona llevan aceite de cacachuete. Entonces, empezó con la broma de cacahuetes para los monitos, y con monitos se han quedado!
Y mi gatita, la pobre, pues ya no sabe ni qué hacer. Cuando se va acercando doblo las piernas para evitar que se tumbe encima, y me pone ojitos, y me da con su patita en mis piernas, como pidiéndome que le deje un ratito. Ayer al final sucumbí a sus encantos, le dejé tumbarse un rato y estaba super feliz. Luego fui abriendo las piernas poco a poco y disimuladamente, hasta que quedó en medio, solo tenía su patita tocándome, pero no tenía todo el peso encima. Así yo estaba bien, y circulaba la sangre por mis piernas y ella estaba contenta de estar con su mamá.
Ay, no se si le va a hacer mucha gracia compartirme!

viernes, 27 de mayo de 2011

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

Mis pingüinitos ya están conmigo. Finalmente, un pequeñín se quedó por el camino y me han transferido dos campeones. Han sobrevivido a una congelación y a una desvitrificación, así que no veo que no puedan engancharse a su mami.
Teniamos hora para la una de la tarde, y fue el tema con bastante retraso. Pero finalmente entré en quirófano, y ahí empezó todo.

El equipo médico fue estupendo. La enfermera estuvo dándome palique mientras el doctor terminaba de transferir en el quirófano de enfrente. Ella me dijo que ahora tenía que intentar estar tranquila, que los nervios, el estar pendiente de síntomas, si mancho, si me duele, puede producir un efecto contrario en el cerebro, que transmita datos incorrectos y que se pueda contraer el útero de manera que los embriones no agarren. Que fuera a trabajar y que intentara llevar la vida más normal posible.
El doctor fantástico. El mismo que me tocó el domingo en la revisión y me explicó todo perfectamente. Por suerte, tuvo el detalle de no explicar qué estaba metiéndome por ahí dentro, porque estuvo un rato, cogiendo cosas y para dentro. Luego oía como enroscaba algo para terminar colocándome el mando de la ecografía por fuera. Así que la situación era esta, yo espatarrada, con mis partes nobles a la vista de toda la gente que había por allí, así como diez personas, el doctor con una mano dentro agarrando algo que sonaba metálico y la otra por fuera sujetando el ecógrafo. Yo con la vejiga a punto de estallar y el tío ahí apretando, creo que fueron tres minutos, hasta que llegaron de laboratorio con los embrioncitos. La camilla puesta reclinada de manera que tenía la cabeza más abajo que el trasero. Todo esto para poneros en situación.
Entonces llegaron de laboratorio, dos personas más mirándome por ahí abajo! y en un tubito de ensayo con una canula larguísima venían mis peques. Metieron la goma y el doctor indicaba, más, un poquito más, más arriba, hacia la derecha, ya está. Aguanté sin emocionarme, pero no vi nada en la pantalla.
El doctor me dijo que había que comprobar en microscopio si había salido todo del tubo. Cuando confirmaron que sí me dijo, ahora ya están con su mamá que es donde tienen que estar. A partir de ahora estás embarazada.
Esto no es totalmente real, pero es cierto que las mujeres que se embarazan naturalmente, no saben en qué momento sus folículos son fecundados y llegan al útero. En este sentido juego un poco con ventaja.
A partir de ahí, la primera media hora era la más importante. Y allí me dejaron, con la camilla inclinada, las piernas recogidas y sola.
Después, 24 horas de reposo absoluto, que, aunque según él no está demostrado, son las 24 horas claves. Es en ese plazo de tiempo cuando los embrioncitos se enganchan. Si no se enganchan ahí, se acabó por esta vez.
Y alguna recomendación más, como que haga vida normal, aunque sin esfuerzos, gimnasia, pesos, saltos. Nada de sexo. No excederme con la ingesta de líquidos. Y tomar puntualmente mi medicación.

Mi chico se quedó fuera. Finalmente no le dejaron entrar. Cuando vino a buscarme y mientras esperábamos allí, estaba callado, con las manos heladas, y creo que ha sido la primera vez en nuestra vida que ha reconocido que estaba nervioso. Se quedó en la puerta del quirófano con cara de perrito abandonado, que hasta la enfermera le pidió disculpas, pero no se puede. El quería estar ahí, porque considera que es el momento más importante.
Desde ayer me tiene como a una reina, más que nunca. No me deja casi ni levantarme a hacer pis. No deja que la gatita se tumbe encima mío, porque claro, me corta la circulación con sus cinco kilitos encima de mis piernas. Así que a ella también la tengo como a una gata abandonada, buscando su lugar, solo que ella no entiende por qué. Esta mañana mi chico me ha traido el desayuno a la cama, así no me tengo que levantar y preparármelo, que él se tenía que ir a trabajar. Mientras esperaba la hora de levantarse ha colocado su mano en mi tripa. Me ha parecido un gesto precioso, y no he sido capaz de decirle nada.

Y yo, estoy bien. Me encuentro genial, aunque con los sentimientos a flor de piel. Ayer a la tarde pusimos una película, y en un momento de tragedia, me dio un ataque de llanto y risa a la vez, que mi chico pensaba que me había vuelto loca del todo. Hay ratos que se me olvida, que no me doy cuenta y me levanto un poco brusca o me agacho a coger algo. Y me gano la bronca, claro. Y de momento no estoy nerviosa. No tuvimos tiempo de hacer el duelo de uno de mis pequeñines. Es cierto que en el fondo, me haría muchísima ilusión haber tenido la oportunidad de que se quedaran los tres. Pero estoy contenta y esperanzada de que estos dos sean bien fuertes y continúen conmigo.
La beta la tengo el día 9 de junio, catorce días después de la transferencia. Y mi chico se puso un poco cabezota con que me hiciera el test en casa antes de ir a sacarme sangre. Le convencí de que no era una buena idea. Porque si salía un falso positivo, que puede ser por la cantidad de hormonas que estoy tomando, pues luego el disgusto sería mucho mayor. Una vez que le convencí, decidió que cuando nos llamaran teníamos que estar juntos, así que me pediría fiesta en el trabajo ese día y a la una cuando llamen del laboratorio, recibiremos juntos la noticia.

Lo que peor llevo es no habérselo contado a nadie en persona, porque hemos tenido que hacer malabares para que mi familia no se entere que no estoy trabajando. Mis padres me han llamado justo esta mañana, menos mal que hoy se les ha ocurrido llamarme al móvil y no a la oficina y he conseguido despistarlos. Pero me siento un poco mal por andar mintiendo, u ocultando información a todo el mundo.

Bueno, y ahora pediros perdón por la chapa!! Han sido dos días de muchas emociones. Quería aprovechar para agradecer todos vuestros comentarios de ánimos. He recibo vuestra energía mientras reposaba en el quirófano. Me he acordado de todas y cada una de vosotras. Os he sentido muy cerca. Espero poder daros una buena noticia en breve. GRACIAS!!!!

miércoles, 25 de mayo de 2011

DEL FRIO AL CALOR

Esta es la transformación que ha sufrido mi chico en los últimos meses. Ya he contado alguna vez que era una persona fría, a la que le costaba mostrar sentimientos y hablar de ellos. Siempre me he sentido querida, porque tenía su forma de demostrarlo. Pero desde que descubrimos que nuestro camino hacia la paternidad iba a ser largo y duro, es un pedacito de pan. A mi todavía me sorprende a veces, me pilla por sorpresa un abrazo o un beso. Me derrito cuando me mira con esos ojos azules y brillantes. Cuando me anima si estoy triste, o si me veo fea o gorda.
Además, está haciendo grandes avances en temas como lo de la gatita.
Ayer, estaba un poco preocupado porque pensaba que esta vez también tenía que entrar al quirófano, como el día de la punción, con anestesia ligera y sola. Se le iluminó la cara cuando le dije que no, que era en consulta, una ecografía y me colocaban a los peques. Entonces, me dijo, que él también quería estar y que si a mi no me importaba, claro, le pediría al médico acompañarme. Y que les iba a pedir la "foto". Como me va a importar?
Estos días además, está hablando mucho de su padre. Su padre murió en un accidente hace ya muchos años. El, que era el mayor de los tres hijos, con apenas dieciocho años, tuvo que tomar el papel de padre, ayudando a su madre, poniéndose a trabajar y criando a los pequeños. Creo que por esto él no estaba muy convencido de ser papá, porque ya lo había sido una vez a la fuerza. Yo nunca le he preguntado nada, veo que le duele, y cuando él quiere me va contando historias. Pero estos días atrás me está contando un montón de anécdotas, de recuerdos que me emocionan, porque entiendo que es su manera de decirme que está preparado, y porque creo que mantendrá vivo el recuerdo de su padre con sus hijos.
Del frío al calor también han pasado mis pingüinitos estos días. No me han llamado de la clínica por lo que entiendo que alguno se ha descongelado bien y que la transferencia sigue en pie.
Como me cojo estos dos días en el trabajo, he querido dejar todo bien preparado para que no haya llamadas inoportunas. Ayer hicimos también la compra, ya que no voy a poder coger peso en un par de semanas, no cargarle a mi chico con todo y hacer acopio del aquarius. He preparado también algo de comida para estos días, porque aunque yo me quedo en casa, no quiero moverme mucho y mi chico tiene que trabajar.
Lo que peor llevo es la progesterona. Tres cápsulas cada ocho horas via vaginal, me parece muy desagradable, casi prefería los pinchazos. Esta mañana me he metido un arañazo por ahí, que he visto las estrellas. Estoy todo el día como mojada, y me salen pegotitos blancos (perdón por los detalles). Además, me está dando mucho sueño. Con razón pone en la cajita una señal de peligro con un coche. No creo que pudiera conducir sin dormirme!
Así que la suerte ya está echada. Pensaba que nunca iba a llegar este día, y ya está aquí.
Y aunque todavía es miércoles, como estaré desconectada, os deseo un buen fin de semana!

lunes, 23 de mayo de 2011

PRIMER PASO DE "PAPÁ"

Mi chico no estaba muy convencido de meter un gato en casa. No dan mucho trabajo, pero no quería que pudiera estropear los muebles con arañazos. El siempre había tenído gatos, pero antes vivía en un bajo con salida a un patio y los gatos entraban y salían libremente. Ahora vivimos en un piso, y no tenemos terraza, entonces, aunque el piso es bien grande, el gato tendría que estar todo el día encerrado.
Finalmente le convencí, con dos condiciones: yo siempre limpiaría la arena(el retrete de mi gatita), y me comprometía a que si estropeaba el sofá compraría uno nuevo.
Mi gatita ya lleva casi cinco años con nosotros, y cada semana era yo la que cambiaba la arena y limpiaba su "habitación".
Pues bien, el sábado me dijo mi chico que ya lo hacía él. Que se tendría que ir acostumbrando, porque en cuanto esté embarazada no me va a dejar hacerlo, por el tema de la toxoplasmosis.
Yo me he hartado de expicarle que no hay ningún riesgo. Mi gata solo come comida de gatos, nada de la calle, puesto que no sale y siempre le doy yo de comer, por lo que sé perfectamente lo que come. Sería muy difícil que ella se hubiera contagiado. Pero para contagiarme yo, tendría que tocar las cacas directamente con la mano y llevármela a la boca, o comerme a mi gata, así que las posibilidades son nulas.
Aún así él ha decidido que no quiere correr riesgos y puso fin a mi obligación de limpiar la arena.
Y como es muy escrupulosito, pues se armó de guantes de plástico y se puso un pañuelo en la boca para evitar los olores. Vamos, que parecía que iba a atracar un banco! Pero lo hizo, no le costó tanto, y él estaba muy tranquilo y yo muy orgullosa de él.
Y ayer teníamos consulta. La mañana no empezó bien, porque yo estaba algo nerviosa y mi chico que siempre se levanta de buen humor, me hizo un par de bromas que me sentaron fatal. Bueno, todo se arregló y salimos hacia la clínica.
Nos tocó con el jefe de la unidad, al que no conocíamos, pero era un hombre muy simpático y que nos explicó todo perfectamente. Si mi endometro media más de 7 mm, nos programaban la transferencia.
Pues bien, me tumbé en la camilla, ya sabéis, piernas abiertas, la batita abierta por delante y me hizo la ecografía. No sé cómo distinguía el endometrio del resto, porque yo veía solo una sombra enorme. Lo señaló y me dijo que perfecto, 10,5. Así que estaba estupendo, y nos mandó a laboratorio para pautas para transferencia. Nos entregó la ecografía, nuestra primera ecografía,jeje. Me hizo ilusión, ya ves que tontería, pero sentí que nos trataba con mucha educación y un cierto cariño.
Así que nos fuimos al laboratorio, y me dieron cita para el jueves a la 1 del mediodía. A partir de hoy tengo que tomar además de todo lo que tomaba, progesterona, tres comprimidos intravaginales cada ocho horas. Ahora espero que mis tres pingüinitos se porten bien, descongelen perfectamente y ya puestos, que se queden conmigo.
De vuelta, en el coche, mi chico cantaba, inventaba canciones, tarareaba... Qué haces??
Pues era su manera de controlar los nervios. A ver, es normal que estés nervioso y no siempre se puede controlar. Así que cuéntame lo que te preocupa y lo hablamos.
Me dijo que claro que estaba asustado, pero que no quería que esto nos afectara. Que vamos a pensar que va a ser positivo, porque necesitamos estar positivos. Pero si es que no, no nos llevaremos tanto disgusto como la otra vez, y nos iremos unos días de vacaciones a desconectar. Que tenemos otra oportunidad. Y que si hay que volver a empezar, pues volvemos.
Bien, yo no le puedo prometer que no me vaya a disgustar, pero es cierto que la vida no acabará aquí. Así que aunque deseo con todas mis fuerzas cantar el positivo, si no puede ser, disfrutaremos de una escapadita en el mes de junio.
Nos han recomendado 24 horas de reposo absoluto. Así que me he cogido el jueves y el viernes libre. Después, hemos decidido que vamos a hacer la vida más normal posible. Sin esfuerzos excesivos, pero misma rutina, misma alimentación e intentar pensar lo mínimo en ello hasta el momento de la beta.
Esta ya es la verdadera cuenta atrás.

jueves, 19 de mayo de 2011

miércoles, 18 de mayo de 2011

LA TABLA

El día que tuvimos la última consulta, junto con las recetas de la medicación, nos entregaron una tabla. Exactamente se llama Pauta de medicación-ET- embriones criopreservados.
ET no tengo ni idea de lo que significa. Vamos, el único ET que conozco es el monstruito aquel que se perdía en la tierra y señalaba con su dedo con luz a su casa.
La tabla tiene cinco casillas, ya rellenadas, excepto una que la tengo que rellenar yo. He intentado colgarla, pero no he sido capaz, así que tendréis que imaginar.
La primera fila son los días del ciclo, va del 1 al 28.
La segunda fila la tengo que rellenar yo con fechas. Desde el primer día de mi última regla, 10 de mayo y días sucesivos hasta llegar al 6 de junio que sería el último día de ciclo.
La tercera fila indica Progynova(via oral), que son las pastillitas que me tengo que tomar ahora, una cada doce horas desde el primer día de regla. Dos cada doce horas a partir del quinto día de ciclo, y dos cada ocho horas a partir del noveno día de ciclo.
La cuarta fila, Progeffick (via intravaginal), y sí, son una cápsulas que voy a tener que meterme vía vaginal, a partir del día 14 del ciclo, tres cada ocho horas.
Y la quinta fila, son observaciones, donde indica que el día 13 del ciclo tengo que pasar un control del grosor endometrial, y que el día 14 del ciclo será el dia 0. Día cero supongo que será el día que empiece la cuenta atrás y que saquen a mis peques de la nevera.
Con todo este rollo, estamos como para que me olvide del tema hasta la próxima consulta. Ahora estoy tomando dos comprimidos cada ocho horas, más el ácido folico cada mañana, más unas vitaminas para nervios y circulación desayuno, comida y cena. ¿Como voy a dejar de pensar en esto?
Mi chico mira y mira la tabla y el tío no acaba de enterarse. Yo le pregunto si va a la misma consulta que yo, porque a mi me queda todo muy claro y él siempre sale con dudas o directamente no se ha enterado de nada. Creo que va tan nervioso que desconecta o que su neurona no es capaz de absorver más información.
Desde que le dieron la noticia, allá por el 22 de septiembre, va demasiado asustado a cada consulta, y no respira hasta ver si las noticias son buenas o menos malas.
Desde el primer día de ciclo, me pregunta a todas horas a ver si me he tomado la pastilla. Al tercer día le pedí por favor que no me lo recordara más. Nunca, esto es NUNCA, se me ha olvidado una pastilla, ni cuando tomaba las antibabys, ni cuando caigo enferma ni mucho menos ahora. Y claro, me dijo que menos mal que soy yo la que toma toda la medicación, que a él la mitad de las veces se le habría olvidado y seguro que se hubiera cancelado el tratamiento por no haber seguido bien las pautas.
Nos estuvimos riendo un poco respecto a esto, pero creo que es bastante cierto, además, de que no le veo capaz de estar pinchandose mañana y noche durante casi un mes, entrar a quirófano con anestesia e intentar seguir con su vida. Si cuando tiene gripe pone ojitos de corderito degollao, y se pasa el día en el sofá quejándose, aaayyy, aaayyyy.
Total, que entre tantas pastillas, tanto cambio de pauta y tanto pedirle que me deje tranquila e insistirle que no me voy  a olvidar, la toma de las cuatro se me ha pasado! Lo he remediado rápido, estaba entretenida en el trabajo y me ha dado un pinchazo la barriga, llámese útero, ovario o mi ángel de la guarda, pero me he acordado rápidamente de que se me había pasado. Las he tomado media hora después, que no creo que sea muy grave.
Y bueno, el domingo ya tengo el control. Estoy tranquila, demasiado tranquila me parece a mi, pero con ganas de que nos digan si todo va bien, y cuando voy a poder tener por fin a mis pingüinitos conmigo.

lunes, 16 de mayo de 2011

DEL BLANCO AL NEGRO

El sábado me fui de compras, bueno, de minicompras, solo buscaba un pantalón, que no fuera vaquero, que parece que voy todos los días con la misma ropa. Y aprovechando que está luciendo bastante el sol por aquí, aunque la temperatura todavía es fresquita, pues me apetecía salir un ratito a mirar algo.
Quedé con mi madre, que era lo que solía hacer los sábados por la mañana cuando mi chico trabajaba, y hacía bastante que no quedábamos las dos solas.
Y nos fuimos para la tienda.
Enseguida me di cuenta de que no había sido una buena idea. Creo que me probé como diez pantalones si no fueron más. Ninguno era lo que buscaba, porque tenía una idea bien clara de lo que buscaba, pero se ve que este año, pues no se lleva ese estilo.
Cuando empezamos con las tallas ya empezó la primera tortura, porque mi talla habitual no me entraba, o parecía una morcilla embutida. Así que, a pedir una talla más.
Ya notaba yo de un tiempo a esta parte, que algo de peso había cogido. Y aunque la báscula no me lo dice muy descaradamente, pues se ve que estoy hinchada, que no es de extrañar con tanta hormona y medicaciones varias.
Mientras me probaba, mi madre hablaba con la dependienta, a la que conocemos desde hace un montón de años. Y aunque me iba animando, que si estás estupenda, que si vaya tipazo, que si eres alta, terminó diciéndome que "ensanchamos" con la edad. Vale, pues tendré que ir asumiéndolo.
En un momento dado, mi madre se despistó hablando con un familiar suyo y no me hizo ni caso, por lo que protesté. Entonces, hubo un ataque hacia mi persona, porque consideraban que la prima de mi madre necesitaba atención, que estaba pasando un mal momento.
Yo reivindiqué que también necesito mimitos, todo en tono hamable eh? no penséis que me dio una pataleta en la tienda como a una niña, jeje.
Y entonces mi madre dijo que ni hablar, y la dependienta, que por supuesto no tiene ni idea de nada, me dijo que yo estaba estupenda, que vaya ánimo tengo.
Ay, si yo te contara...
Ya consideré que era el momento de no probarme más pantalones. Y me salí de la tienda con las manos vacías, además de con una sensación extraña y contradictoria.
A ver, no quiero ir dando pena por ahí, ni ir con cara triste, ni parar mi vida y mis relaciones sociales, ni encerrarme en casa a llorar. Pero, me fastidia un poco que mi gente cercana, mi madre, mi familia, mis amigos, piensen que igual no es para tanto, que estoy estupenda, que me sigo arreglando y que siempre sonrío. Que entonces no será tan difícil, que no lo estaré pasando tan mal.
Cuando volvió mi chico, a eso de las siete de la tarde, él si notó que algo pasaba. Le confesé, estoy muy gorda! Le dio la risa. Luego achuchón, besos y estás muy guapa y no quiero verte así. Me animó a ponerme una vestido cortito que le encanta y me invitó a cenar.
A mi tampoco me gusta verme así, paso del blanco al negro en un momento. Me animo y me desanimo al segundo. Y esto es difícil para mi, difícil de llevar para mi chico y se ve que difícil de entender para el resto.