Dos semanas esperando, y siempre el mismo final.
Los primeros días fueron buenos. Todavía estaba un poco dolorida de la punción, sobre todo el ovario derecho me dolía bastante, y estaba hinchada. Pero así sentía algo, y me dejaba soñar.
Después bajó la hinchazón, se calmaron los dolores, pero todavía quedaba tiempo para la esperanza. Yo no quería pensarlo, no quería hacer caso de señales, de síntomas, sólo me dejaba llevar. Me iban llegando mensajes de esperanza, positivos, que yo agradecía enormemente, pero prefería seguir sin pensarlo.
Y llegó el miércoles, solo faltaban dos días para la beta, y la negatividad llegó a mi. Me levanté con mal cuerpo, los pechos ya no dolían, me dolía la cabeza... la regla estaba a punto de llegar.
Sin embargo, no me dejé vencer por el pesimismo, y seguí pensando que era posible. Hay quien tiene los mismos síntomas que cuando menstrua, hay quien no siente nada. Yo quería seguir soñando.
Por la tarde me encontraba peor, estaba mareada. Pues mira, quizá sí, aunque es pronto para sentir nada, dejé de pensarlo.
Y el jueves, más de lo mismo, y cada bajón era mucho más bajo, y cada subidón, mucho más alto. No quería dejarme vencer, yo sabía que ya era que no, pero tenía que seguir soñando.
Llegó el día de la beta, viernes de dolores, me temblaban las manos. Nos recibieron en la clínica con muy buen rollo, con muy buenas palabras, sonrisas y esperanzas. Yo ya sabía que no, pero quería seguir soñando.
Y el resultado se hizo esperar. Nos dijeron que llamarían de once y media a doce. Llegaron las doce y no llamaban, las doce y media y no llamaban, la una y no llamaban. Entonces, ya tenía claro que era que no.
Había empezado a manchar.
Por el wachap, tan cerca tan lejos, me dicen que me tranquilice, que puede ser cualquier cosa. Y yo sé que no, pero quiero seguir soñando.
Finalmente, llamó el doctor, eran cerca de las dos, no recuerdo exactamente la hora. Tan solo escuchar el tono de su saludo, sabía que era que no. Y así fue, negativo.
La primera reacción fue buena, estaba tranquila, estable. Y es que lo sabía, solo que no quería creérmelo. Mi chico me abraza fuerte. Hablamos. No estoy segura de querer seguir con esto, estoy cansada. Quiero recuperar mi vida, salir, vivir, gastar, estudiar...
Es pronto para tomar decisiones. Todavía nos queda un congelado, y vamos a ir a por él.
Pero yo no confío en los congelados, además, ya solo es uno, se ha roto un poquito mi sueño.
Mi chico insiste. Es muy pronto para tomar decisiones. Decidir una vida sin hijos es algo muy serio, sin vuelta atrás. Esta no ha sido la tercera, ha sido la primera buena, vamos por el buen camino.
Y dudo. Porque ahora tengo que tragarme mis palabras. Porque a este había considerado mi último intento, pero habrá más. Porque recuerdo que una de vosotras me dijo que su último intento fue empujada por su chico, y llegaron los mellizos.
Sigo serena. Mi chico se confía, me ve tranquila, y se va. Hace una hora ya que le esperan.
Ahora toca dar las noticias.
Y empiezan a llegar los mensajes, los wachap, los comentarios y los sms.
Y entonces, me derrumbo. Me rompo por dentro. Me encuentro sola, sin fuerzas. La casa se me hace demasiado grande.
Por el wachap, tan cerca, tan lejos, me siguen cuidando. La que está siempre (espero que te haya llegado lo importante que eres para mi), y las que esperaban noticias a la sombra.
Y me duele, porque me siento sola. Tan cerca, tan lejos.
Y sin embargo, me siento muy agradecida.
Agradecida por la vida que tengo, que a pesar de todo no es tan mala. Agradecida por el chico que tengo, porque está en las buenas y en la malas, siempre a la altura.
Agradecida por teneros a vosotras, tan cerca, tan lejos, pero siempre ahí.
No hay nada que una tarde de dieta hiper calórica y chocolate no cure. El dolor se ha ido calmando. Creo que somos capaces de acostumbrarnos al fracaso.
Pero lamento informaros, que la lucha continúa. Vamos a seguir peleando. De momento, no sé hasta cuando. Vamos pasito a pasito, primero a por el congelado.
Así que vamos a seguir necesitando todas vuestras energías, una vez más.
Y no sé cómo hacer para agradeceros. Así que, GRACIAS!!